Abr 13

Tó sigue igual, nada ha kambiao.

Tag: Kalvellidografíakalvellido @ 10:14

mueveloPues la verdad es que no es tan descabellado eso de que Franco estuviera vivo. Uno se lo puede imaginar en el Pazo de Meirás al cuidado de unas enfermeras primas hermanas de las que cuidan a doña Cayetana, pero menos viajadas.

Franco: ¿Y quién está ahora al frente de los medios del Régimen?
Enfermera: Juan Luis Cebrián…

Franco: ¿El hijo de Vicente, mi jefe de Prensa del Movimiento?
Enfermera: Si, Señor. Cebrianito, el que dirigió Pueblo y Arriba

Franco: Muy bien, muy bien… ¿Y en la vicepresidencia del Gobierno, sustituyendo a mi querido Arias Navarro?
Enfermera: Teresita Fernández de la Vega.

Franco (alarmado): ¿La hija de Wenceslao, el falangista de Girón, el más azul de mis ministros?
Enfermera (titubeante): No os disgustéis, Señor… En compensación, el hijo de uno de uno de sus suboficiales más fieles es ministro: Alfredito Rubalcaba…

Franco (colérico): ¡No me queráis engañar, que ya me he enterado por Peñafiel –el cual me sigue siendo adepto– que José Bono tiene un puestazo y es el hijo de un falangista de pro con carné 230.096!… ¿Qué pasa? ¿Los hijos de la
Falange han tomado el mando?… ¡Decídmelo!

Enfermera: Por favor, no os alteréis. Permitidme que os lea unos poemas de Haro Tecglen con loas a vuestra figura. Dicen así:
“Se nos murió un Capitán, pero el Dios Misericordioso nos dejó otro. Y hoy, ante la tumba de José Antonio, hemos visto la figura egregia del Caudillo Franco. El mensaje recto de destino y enderezador de historia que José Antonio traía es fecundo y genial en el cerebro y en la mano del Generalísimo.”

Franco: ¿Y Fraga? ¿Y Martín Villa?
Enfermera: El primero, al pie del cañón, el segundo… en Prisa.

Franco: ¿Qué es Prisa? ¿Algo parecido al SEU o a la Prensa del Movimiento?
Enfermera: No se os escapa ni una… Exacto.

Franco: Y en Cataluña, ¿quién vigila la pureza de la lengua y la observancia en los medios?
Enfermera: El CAC, con inspectores en los patios de los colegios y vigilando los rótulos del comercio.

Franco: Estoy satisfechísimo. Veo que lo dejé todo atado y bien atado… Y en la tele, ¿quién sigue?
Enfermera: Carmen Sevilla, Massiel, Conchita Velasco, Matías Prat, Víctor Manuel que sigue cantando…

Franco (enardecido): Víctor… ¿el de esa canción tan sentida que se empeñó en dedicarme?… ¿El asturiano triste? ¿El de la mujer de Zampo y yo? ¿El que se empeñaba en ir al Corrillo de Serrano con mis nietas y las convidaba a
comer en Riesgo? ¿Cómo era, cómo era la estrofa?

(La enfermera, tomando la guitarra, comienza a entonar.)

“Otros vendrán que el camino más limpio hallarán, deben seguir por la senda que aquél nos marcó, no han de ocultar hacia el hombre que trajo esta paz, su admiración, y por favor pido, siga esta paz.”

Franco: Le recuerdo pesadísimo, pero a doña Carmen le daba pena; nos traían unos “pasiegos” enormes al Pardo.

Franco: Y el Presidente de ahora, ¿qué tal es?
Enfermera: El nieto del Capitán Lozano.

Franco: ¿El que fue fusilado por alta traición? ¿Y…?
Enfermera (abanicándose con la guitarra): Pues… digamos… que se acuerda mucho de vuestra figura y tiene una gran obsesión con los musulmanes… y quiere hermanarse con civilizaciones.

Franco: ¿Quieres decir que tiene guardia mora como yo? Eso no es malo, mujer… ¿Y donde está ahora?
Enfermera: En América, para arreglar la economía.

Franco: ¿El Plan Marshall otra vez?
Enfermera: Más o menos…

Franco: ¿Y se sigue estudiando FEN? (Formación del Espíritu Nacional).
Enfermera: Parecido, parecido… Se transmiten valores del estado, pero se llama EPC.

Franco: ¿Y coros y danzas?, ¿quién lo lleva? ¿Pilarita?
Enfermera: Ahora se llama la SGAE y lo lleva mucho Pilarita, pero la Bardem.

Franco (con repentina cólera): ¿Y quién coño es ese Zerolo, del que os oigo murmurar por el Whisper XL?
Enfermera: Con vuestro permiso, que se lo explique la del turno de noche.

Anochece en Sada, la guardia mora forma.

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3 Komentarios a “Tó sigue igual, nada ha kambiao.”

  1. yraya dijo:

    Solo de pensarlo, se me ponen los pelos de punta, puffffff.
    Un saludo

  2. Carles Casals dijo:

    Sólo un comentario a tan excelente texto. Me ha encantado, pero no es verdad que en los patios – ni en las aulas – de las escuelas catalanas se persiga, ni prohíba el castellano. Yo vivo en un pueblo de las comarcas gerundenses, de lo que muy bien se podría llamar la Cataluña profunda… Y mis dos hijos hablan perfectamente las dos lenguas; tienen amigos que hablan sólo castellano y no hay ninguno que sólo hable el catalán.
    En mi pueblo, y en los pueblos vecinos, hay rótulos de comercios en castellano. Sólo en castellano (no en las dos lenguas). Y no pasa nada. Nadie les ha dicho nada.
    Cuando en un grupo alguien habla en castellano se le suele hablar en su idioma… Y no hay ningún problema. Lo hemos hecho así durante generaciones y eso no creo que cambie. ¡Dense una vueltecita por Cataluña y verán que lo que se cuenta de aquí son mentiras que el PP utiliza para ganar adeptos a su causa nacionalista! Lo mismo que Ciudadanos y ciertas plataformas como UPyD.
    Árabes, chinos, pakistaníes, rumanos, polacos, españoles, catalanes… Todos hablan su lengua y cuando tienen que comunicarse utilizan alguna que compartan… Nadie deja de hablar con nadie porque no habla en catalán. (Puede haber algún descerebrado, pero eso ocurre en todas partes… Pero es la rarísima excepción)
    Por lo demás… ¡Dios mío, cuánta razón tiene el texto y qué miedo…!

    Salud!

  3. rafa dijo:

    Si Juan NADA HA CAMBIADO, seguimos bajo el dominio del yugo y las flechas de los poderosos miserables, sometidos y humillados.

    Pero no hemos de tener miedo Carles, no se nos han de poner los pelos de punta Yraya, todo esto lo conocemos y solamente debemos temer a lo desconocido, esto lo conocemos desde siglos anteriores, siempre ha sido igual, desde toda la vida ¡vaya!.

    Suscribo, punto por punto el comentario de Carles, como sabes Juan vivo en Catalunya, soy inmigrante, y fui acogido como uno mas desde el primer momento, y siempre he sentido el calor del pueblo catalán hacia los que vienen de fuera, que por norma tienen hablarte en la lengua en la que les hablas, se esfuerzan ellos en hablar una lengua que no les es propia, NUNCA te intentan imponer la suya (solamente en casos raros) que de todo tiene que haber en la viña….

    Pero el texto tiene un ataque frontal contra un escritor y pensador integro, Haro Tecglen, por el cual quiero romper una lanza, ya que no es cierto que loara al hijodeputadelgeneralisimo, sino que fueran las circunstancias del momento en la que se vio obligado a escribir esas lineas.

    Eduardo Haro Tecglen explica en su libro “El refugio” el porqué de sus palabras:

    “Se nos murió un Capitán, pero el Dios Misericordioso nos dejó otro. Y hoy, ante la tumba de José Antonio, hemos visto la figura egregia del Caudillo Franco. El mensaje recto de destino y enderezador de historia que José Antonio traía es fecundo y genial en el cerebro y en la mano del Generalísimo.”

    Haro Tecglen escribió estás palabras después del primer funeral por josé antonio primo de rivera en abril del 59, por lo cual están fuera de contexto, las loas al hijoputa eran cuando estaba vivo, y bien vivo, no fueron escritas a partir del coma:

    “Supongo que un día alguien, Víctor o Marqueríe, o el redactor jefe o quien fuera, me mandó a El Escorial a los funerales de Primo de Rivera que presidía Franco. Supongo, digo, no me acuerdo, porque la memoria es selectiva, que me dirían que escribiera una buena crónica. No sé si la escribí yo solo, o si alguien añadió algún párrafo: pienso que no, que sería yo. Es la que ahora encuentran como un hallazgo de mi miseria los canallescos compañeros. Me han llamado ya estalinista, espía soviético, momia, han dicho que soy mala persona, perverso. Sólo les quedaba el peor insulto: llamarme lo que ellos eran, falangista. Si sabrán ellos cómo se podía ser de miserable siendo falangista: era su partido, su personalidad. Voluntaria, elegida. Sigue siéndolo. Los que no tuvieron tiempo, se dicen demócratas, o se dicen ácratas, o monárquicos: pero ellos y yo sabemos que, si hubiera otra guerra civil, estarían en el bando del nuevo Franco. No sé cómo no les da vergüenza que su dictadura me obligara a escribir como si fuera uno de ellos. Yo no tengo esa vergüenza. Estoy satisfecho de haber vivido de rodillas esperando el momento de ponerme de pie.

    No sé: supongo que me acerqué a la máquina donde había escrito el editorial pidiendo la cabeza del padre de Moure, mercader negro, y comencé a escribir:

    “… Se nos murió un Capitán, pero el Dios Misericordioso nos dejó otro……………”

    Eduardo Haro Tecglen “el refugio”

    Juan, pon especial atención en el párrafo: satisfacción por vivir de rodillas esperando el momento de ponerse de pie, vale la pena reflexionar sobre eso, y no te viene a la cabeza las preguntas ¿ y no estamos viviendo de rodillas ahora? ¿no estamos esperando el momento de ponernos de pie? ¿Seremos capaces de hacerlo?.

    Millones de españoles tuvieron que bajar la mirada después de la derrota, tuvieron que vivir de rodillas, los que pudieron huir huyeron, pero los que por circunstancias no pudieron hacerlo tuvieron que pasar penalidades que solamente en su intimidad, ellos saben y que nunca serán reparadas.

    Hoy en día diez millones de españolitos votan a los herederos de aquel regimen que sigue perpetuandose con la colaboración de otros diez millones de españolitos que dicen que votan en democracia en su contra.

    Buena parte de esos veinte millones españolitos son fervientes admiradores de sus lideres politicos, que como puede verse un dia si y otro tambien tienen que rendir cuentas por sus corruptelas con la justicia, por otro lado, también corrupta.

    Mas extractos del libro de Haro Tecglen:

    “Podía pasar una procesión y yo, el niño que tenía que ser fascista, el niño que había perdido la guerra, me arrodillaba. Una vez no lo hice, por desatención, y se lanzaron sobre mí los católicos nauseabundos, blandiendo sus cirios de malditos meapilas: como íbamos juntos los viejos amigos de antes, de después, y dos de ellos eran alemanes, de las Juventudes Hitlerianas, los hermanos Klimowitz, enseñaron sus documentos y dijeron que éramos todos protestantes de la Gran Alemania: y levantamos el brazo y nos sonreímos, y yo, el falso alemán, mejor que ninguno: con una inclinación intachable y una sonrisa de triunfador. Son fáciles de imitar esas sonrisas, sea quien sea el triunfador: consisten en una mezcla de ufanía y de amenaza difusa, de protección —¡el salvador!— y de seguridad en sí mismo.
    Un gesto canalla de los que gustan a la sociedad y llaman elegante. El de Alfredo Mayo en las películas: se podía imitar muy bien su pinta dura y facciosa en “Sin novedad en el Alcázar”: era una lección. Luego fue un gran actor, como en “La Caza”, pero entonces tenía que ser mal actor, porque imitaba a malos tipos. Desde entonces yo supe que era el perdedor entre la masa de los perdedores, y que lo sería siempre. Cuando los fascistas, los del paleolítico y de los de la sombra monstruosa de Fraga —creación como de Frankenstein o de Franco-stein: a horrible general le salieron bien muchos prototipos, pero como éste, ninguno— todavía pienso si habré de esconderme, si refugiarme.
    Solo que ahora no quiero fingir ni un día mas, escribo lo que me sale de lo que me queda de la virilidad humillada, de los cojoncillos de chaval madrileño encogidos por el frío de marzo de 1936: pero en seguida se lanza sobre mí la canalla fascista. Cuidado, dicen ellos, que no gane el que tiene que perder. Cuidado, que no diga lo que quiere decir. Algunos ya estaban empezando a cebarse entonces, a recomer de lo que nos quitaban, hasta ser peonzas de grasa y así se conservan; otros nacieron después.
    “La canalla fascista”, decía yo, en lo que ya era mi juventud entre mí, y a algunos de los míos, a una pequeña Isabel a la que llevaba del brazo y cambiábamos impresiones sobre las cárceles de nuestros padres, y nos dábamos esperanzas de que no los matarían; Isabel de percal, de bracito desnudo, flaco y frágil y queridísimo, de mirada asustada para siempre: a ella sí se lo mataron.
    El niño fascista, fascistizado, disfrazado, simulador, actor, clandestino, oculto en su niñez, tenía ya catorce años y recordaba que en su juventud lejana, cuando aún no había cumplido los doce, había gritado “¡Contra la canalla fascista¡” cuando vendía los ejemplares del periódico comunista “Juventud”: de las Juventudes Socialistas Unificadas. Otro casi niño, Fernando Claudín, lo dirigía, mientras estudiaba arquitectura (no terminaría jamás: se fue a la guerra y tardó casi cuarenta años en volver, y aún no e daba cuenta de que había perdido) y lo distribuían en el barrio de Pozas, el que tuvo en Lauro Olmo su último defensor cuando empezó el desmantelamiento de Madrid por los vencedores de piqueta y mal material, barato, con licencias compradas en el ayuntamiento, ayudas en Regiones Devastadas, obreros que a veces eran presos que les concedían.
    Lo vendía yo por las calles, en 1936, entre los pistoleros falangistas y las partidas de la porra; y en la puerta de mi casa burguesa, en San Bernardo, 120. Los pistoleros, los auténticos, mataban: Pilar Primo de Rivera y un Sainz de Hereda primo suyo, mataron a unos pasos de casa, en la calle de Trafalgar, a una “chíbiri”, una pionera que volvía del domingo rojo en la Casa de Campo; iba ya llegando a su casa, separada del grupo, cuando pasó el coche de los Primo y la mataron a tiros: tenía casi mi edad. Luego yo he charlado con ellos, sonreído, saludado, dicho “Arriba”, y la verdad es que no les odiaba. Pero tenía cuidado. Sabía que me mataban: la canalla fascista, que gritaba yo a la puerta de mi casa.”

    Nada ha cambiado, porqué no nos lo hemos propuesto.

    Amanece en Reus, SALÚ I NI UN PASO ATRÁS!

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