ene 10

Ojos ciegos

Tag: Kalvellidografíakalvellido @ 20:15

De mirarte y no verte ya no me quedan ojos.
Todos los fui perdiendo por la casa, algunos por la calle,
ni sé cómo ni cuántos he venido extraviando.
Al principio, cuando los proscribí por alevosos
y los desalojé por miserables,
reconozco que, encontrarlos por ahí, de cualquier forma,
desparramados, sin brillo ni pestañas,
mortificaba tanto mi vergüenza
que hasta llegué a pensar en recogerlos
y disculpar sus chanzas y desaires…
pero ya no les hablo, ya no saben mirarte.
Me hubiera conformado
con que volvieran a acogerte en sus retinas
y te guardaran a salvo de distancias
y ni siquiera eso se dignaron fingirme.
Ayer, uno lloraba inconsolable,
recostado sobre el tubo de la pasta dental,
enfermo de nostalgia,
y a otro más encontré deambulando
entre el vaho del espejo, resignado a su suerte,
como si supiera el desenlace…
pero ya no me sirven, ya no saben mirarte.
Son tantos y tan ciegos
que casi es imposible no pisarlos,
donde quiera que voy me los encuentro
y, como si me vieran,
me guiñan acogidas y reencuentros,
desesperados por volver a ser mis ojos
y sin que mi desdén los acobarde…
pero ya no me importan, ya no saben mirarte.
Entras en la cocina, y asomada a la taza de café,
de improviso te asalta una vieja pupila conocida
proponiéndote nuevos horizontes

y más y mejores perspectivas;
basta que abras un armario buscando un par de medias
o una carta extraviada,
para que alguno de los ojos que tuve
me reproche tu ausencia,
mientras yo divago alianzas y descartes…
pero ya no me bastan, ya no saben mirarte.
Y en las noches,
insolentes se apostan debajo de mi insomnio
en el común afán de murmurarme desventuras
y prodigarme reproches y pesares…
pero ya no los oigo, ya no saben mirarte.
Si al menos, de soslayo, los ojos que ayer fueran,
los mismos que hoy no son,
no te dieran del todo por perdida
y encontrarte no fuera un acertijo
y saberte no costara la vida…
pero ya no los quiero, ya no saben mirarte.

Koldo Campos Sagaseta

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