May 08

KUADERNO DE BITÁGORA Kap. 47

Tag: Kalvellidografíakalvellido @ 12:30

Cuaderno de Bitácora 7 de mayo.

Esta mañana recibí por varias vías la noticia de que había muerto por coronavirus el torturador Billy el Niño. En realidad me he sentido defraudada porque ha muerto como cualquiera de los humildes pacientes del hospital. Peor, ¡capaz de haberse muerto en una habitación individual con ducha y todo! En cualquier caso, un canalla que ha muerto sin haber sido juzgado y condenado por sus delitos de lesa humanidad. Lo he comentado varias veces con distintas compañer@s, y pocas se han inmutado porque desconocían la existencia de este deleznable ser. Tampoco me ha extrañado, pues es normal en este país tener un desconocimiento absoluto de la historia de España desde la II República, y especialmente en todo lo concerniente a la dictadura y transición.
Como en teoría lo peor del COVID ha pasado, ya han terminado las donaciones de botellas de agua para pacientes y personal. Y claro, volvemos al problema inicial, que las visitas están restringidas y la salida de las habitaciones también y la alternativa es agua del grifo, que como ya veníamos “denunciando” entre la tropa sanitaria, es un agua poco recomendable porque igual matar no te mata, pero la mayoría de las veces sale además de tibia, amarilla. Pero no hay que preocuparse, esto ya son “banalidades” enquistadas de este hospital. Yo siempre bromeo diciendo que el agua del 12 de Octubre tiene complementos extras en minerales, y no quiero pensar en cuáles.
La mayor parte del personal con quienes comparto la jornada son mujeres y madres. ¡Qué extraño, un trabajo de cuidados tan feminizado…! Todas ellas antes y después de la era COVID-19, gran parte de la tarde la ocupan en hacer tareas escolares con sus peques, y ahora online para mayor dificultad. Yo las admiro y compadezco enormemente, porque una vez más las responsabilidad de los cuidados es cosa de ELLAS, y esta vez con atribuciones de docencia a distancia nada menos. A mí ya esa labor me cae algo más lejos, aunque ya bregué y mucho durante años contra un sistema educativo que ya venía cojeando pero que la LOMCE se encargó de ahondar por las raíces neoliberales haciendo que fuera excluyente, deficitario y desigual para nuestr@s hij@s. Este fue uno de los motivos (tengo mil) que impulsaron mi militancia y posición política, y que mis pasos se dirijan a diario a transformar y curar las heridas que asolan el país.
Y en esta infinita maratón de actividad paso mis días desde hace muchísimos años.
A mí me colma de energía vivir en Estado de Rebeldía Permanente.
¡Venceremos!

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